​Es de admirar a la gente que se presenta para alcalde

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Funciones alcalde



LVR noviembre 2020 | “Es muy majo“, dicen enseguida muchos vecinos. Naturalmente estamos hablando de pueblos en los que “todos se conocen” y en los que para “no ser altanero” no sólo vale con sacar a bailar y ser dicharachero. 

Un rasgo de carácter es cuando entras en el bar del pueblo saludando a toda la caterva de tíos por el nombre de pila, e inclinando la coronilla a los mayores. Eso es ser majo. 

Ser majo es pillarla bien gorda pero dentro de un orden en las fiestas del pueblo, y solo en las fiestas del pueblo (como excepción, en la boda de un hermano). 

Ser majo es disponibilidad, empatía pero también claridad de ideas. Cuando el vecino de turno te entre para legalizar aquello que construyó sin más licencia que un “lo mismo se puede” que le dijo un día alguien, y cuando hay que señalarle que la cosa está difícil y a la vez, darle alternativas. 

Ser majo es ser currante a machaca martillo y si eres de la oposición, de los que semanalmente miran el registro de entrada de escritos, y leerse toda la documentación que manda el secretario. No firmar en barbecho y hablar con los del bar antes de pedir un aumento en la tasa de ocupación de vía pública. 

Ser majo es todo lo contrario a ser “el nota del pueblo” y también es todo lo contrario a ser “el pesado del pueblo”, como aquel que va diciendo lo que hay que hacer y a que ritmo. Aunque sea muy trabajador y eficiente, ser el “nota” es ser el nota. No vale para alcalde. Bien, como se ve, ser majo es una forma de ser en el mundo que no se improvisa. Así que no todos los alcaldes o concejales son majos. 

Otro perfil de candidato prototipo es el representante empresario-familiar. En toda alcaldía hay intereses en juego, así que sueles encontrarte candidatos que a menudo coinciden con clanes familiares. Hay cuatro familias que cortan el bacalao, y a falta de un líder claro, se van pasando la vara. 

También siempre hay gente hiperactiva. Especialmente los que tienen mucho tiempo libre y son de ciudad. Estamos ante otro filón de candidato a alcalde. Empiezan con la asociación cultural, recuperando tradiciones perdidas, organizando las fiestas y los viajes de las señoras. Un día escuchas que este o aquel, se mueve mucho, seguro que termina de candidato a alcalde por arte de una conspiración vecinal. 

En general, los candidatos mezclan un poco de todo de cada perfil. Son majos, gustan de estar a buenas con el poder, tienen una cierta inquietud política, están puestos en cuestiones administrativas y no carecen de intereses en sus respectivos pueblos.